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EL RESPALDO AL TIGRE ES INMORAL E IRRESPONSABLE

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Carlos Ordonez, Miami, 6/18/2026

El disfraz de tigre al que recurre Abelardo, para infundir temor a su fiereza animal, delata la personalidad del candidato que prioriza la fuerza y la exaltación emocional sobre la razón, que actúa sin eticidad y escrúpulo alguno, por eso se divierte matando indefensos gatos. En consonancia con ello, se divertirá también “destripando a la izquierda” y a quienes cuestionen sus planteamientos o acciones, es decir, ejecutando sin rubor alguno un nuevo genocidio en el país. El tigre calumnia e insulta con fiereza a Iván Cepeda, al parecer le divierte exponiéndolo ante sus fanáticos seguidores -embriagados de odio y/o codicia- a ser exterminado. El tigre declara que utilizara el fracking (fracturación hidráulica) para extraer petróleo a lo que dé, haciendo caso omiso de los calamitosos costos ambientales que este procedimiento genera. ¿Puede ser acaso moral y responsable quien apoye semejantes acciones y propuestas aniquiladoras de animales, humanos y de toda la naturaleza?

 El tigre inscribió en acto fraudulento su candidatura presidencial -de las cinco millones de firmas que lo soportaron más de tres millones carecieron de autenticidad-; pero logró “misteriosamente” que este vicio de nulidad no fuera tenido en cuenta por la Registraduría, avalando así este acto espurio; el tigre se enriqueció usando el fraude en la defensa de delincuentes mafiosos lo que elevó los cobros por sus torcidos servicios, sin pararse en pelos para robar a varios de sus clientes. En plena campaña electoral el tigre publicita su conversión de ateo a creyente para facilitar, corrompiendo a algunos pastores cristianos, la venta de los votos de sus feligresías.  El tigre merecidamente se ganó el título de profesional del fraude. ¿Puede alguien sensato y con valores éticos, morales y religiosos querer que el tigre sea su presidente?

Cuando María Lucia Fernández, periodista de Caracol, le preguntó al tigre: – ¿Si al sostener que el derecho no tiene que ver con la ética, dada la eventualidad, gobernaría sin ética? El entrevistado trata de embolatar al auditorio alardeando de ser experto en filosofía del derecho, pero se enreda en la diferenciación de derecho, moral y ética, para luego calificar con patanería a la periodista de ignorante y así ocultar que esa separación de la ética y el derecho la ha utilizado en el ejercicio fraudulento de la abogacía y la utilizaría para el posible ejercicio de la función presidencial. A otra periodista el tigre le muestra una foto e insiste en que se enfoque en el bulto de su pene, ratificando su concepción objetivante e irrespetuosa de la mujer, sosteniendo olímpicamente después que esa foto le dio muchos votos femeninos en la primera vuelta. Abelardo, sin duda, es también un profesional de la patanería y la misoginia. ¿Puede alguien sensato, con valores morales y partidario de la igualdad de género querer que el tigre sea su presidente?

No se le exigió al tigre, curiosamente, en la inscripción de su candidatura   renunciar previamente a su nacionalidad estadounidense que compromete bajo juramento su lealdad y defensa de este país aún frente a los intereses soberanos de Colombia. Y, dado el caso, a pesar de que las mayorías de los ciudadanos apoyaremos a Iván Cepeda, ¿qué ardid estará fraguando para posesionarse como presidente sin cumplir esta exigencia?  El tigre en retribución a Trump por el apoyo a su candidatura y en su lealdad jurada a los Estados unidos le ofrece poner a Colombia, como si fuera a ser suya, a su disposición; tal es el caso de ofrecer a Trump el territorio colombiano para establecer las bases militares que a bien tenga, sin inmutarle que estas bases militares se convierten en objeto militar de los países en guerra con Estados Unidos, como les está sucediendo a los países del Golfo Pérsico. Ofrece dolarizar la moneda, haciendo que Colombia entregue su soberanía monetaria, en momentos en que el dólar ha empezado a perder su estatus de petrodólar y de reserva monetaria. ¿Como una persona sensata y capaz de entender el peligro de nuestra soberanía pueda apoyar a este tigre?

Con fiereza de tigre no acata órdenes judiciales respecto al uso de símbolos nacionales en su campaña; declara que gobernará sin tener en cuenta al Congreso -institución que representa la voluntad política del pueblo-, que lo hará con sus ordenes ejecutivas; anuncia que cancelará entre otras muchas instituciones la Agencia Nacional de Minería, que controla y regula la minería en el país para ejercer su negocio minero sin regulación y control. Dice desconocer el derecho internacional y sus instituciones Como guerrerista y no partidario de la vida y la paz rechaza la juridificación de las relaciones internacionales, descartando la solución jurídica de los conflictos. Es decir, con ordenes ejecutivas cambiara casi toda nuestra Constitución. ¿Puede acaso una persona sensata y con algún nivel de cultura democrática y civilidad querer que el tigre sea su presidente?

El tigre repite de memoria, sin beneficio de inventario, el libreto salvaje del neoliberalismo o neoconservadurismo fascista: hay que achicar el Estado y agigantar su poder represor, seguir estrictamente los imperativos sistémicos del mercado -lo que ha generado crisis sociales y ambientales-, defendiendo los intereses exclusivos de los negociados privados con los bienes y dineros públicos, sacrificando la satisfacción plena de los servicios públicos y  de los derechos humanos por todos los colombianos.

La campaña presidencial de la extrema derecha insiste generando miedos con infundadas alarmas de desastre económico con un gobierno progresista de Iván Cepeda y falsas etiquetas comunistas, el mismo y desgastado discurso utilizado en la campaña contra Gustavo Petro.

La campaña del tigre hace mañosamente caso omiso de los logros de este gobierno: la economía va bien -lo confirma a más de las estadísticas que dan cuenta de las jugosas ganancias del empresariado colombiano, reafirmando este estado de la economía por el más rico de Colombia, Luis Carlos Sarmiento Angulo-; se ha estabilizado la inflación, se ha mejorado las exportaciones y la inversión externa, se repartieron miles de hectáreas de tierra a los campesinos, millones de colombianos han salido de la pobreza, se redujo el desempleo, se les ha conferido justamente a los trabajadores un salario vital, se les mejoro el salario a los soldados, policías y personal de mando,  se batió récord en la incautación de cocaína y en la detención de jefes del narcotráfico, se abrieron múltiples universidades y colegios, se asumió la matricula sin costo en las universidades públicas, se le garantizaron todos los derechos políticos a la oposición, no se reprimieron las manifestaciones públicas y no se cuenta con ningún preso político en este gobierno. etc., etc.  

Al igual que Gustavo Petro Iván Cepeda no tiene en su agenda programática implantar ninguna clase de sistema comunista o socialista, esta es una aseveración falsa y perniciosa de la extrema derecha liderada por el tigre. Iván Cepeda ha planteado sacar al país del capitalismo raquítico desarrollando un capitalismo productivo e industrializado, domesticado jurídicamente, es decir, con la voluntad unida del pueblo, en interés del progreso de todos los ciudadanos, evitando crisis sociales y ambientales, a cambio de un capitalismo que dependa solamente del sistema extractivo de hidrocarburos.

El gobierno progresista de Gustavo Petro anuncio que si seguía obstruyendo la reforma del sistema de la salud se agravaría la prestación de este servicio, lo que realmente está pasando. Iván Cepeda abordará este problema con medidas de urgencia para procurar sin dilaciones innecesarias la prestación de los servicios de salud y la entrega de medicinas. Al mismo tiempo tratara de concertar un acuerdo nacional sobre una reforma estructural de la salud que acabe con esta crisis, recuperando para la salud su estatus de servicio y no de negocio, y garantizando una prestación de este servicio de la mejor calidad posible a toda la población.

 Iván Cepeda afrontará el problema de la seguridad articulado al problema de la pobreza en la ciudad y el campo colombiano, para lo cual requerirá del dialogo con los lideres sociales de las comunidades urbanas de donde aflora una juventud sin alternativas de vida diferentes a la ilicitud y la violencia, así como con los campesinos productores de cocaína y trabajadores de organizaciones criminales dedicadas a negocios ilícitos, para concertar con ellos alternativas licitas de vida digna. Igualmente será contundente en la utilización legitima de la violencia con las estructuras criminales armadas que disputan al Estado la gobernanza en ciertos territorios para mantener sus negocios ilícitos y rehúsan someterse a la justicia.

Iván Cepeda programa afrontar decididamente la megacorrupción. Apelará a una reforma tributaria en la que los que más ganan más deben tributar al erario público, no solamente por su capacidad de pago sino para compensar en algo a la sociedad que provee de empleados e insumos a las empresas, para compensar en algo a  la sociedad y el Estado que son consumidores de sus productos o servicios y a más,  en tanto que,  el Estado despliega un enorme trabajo en la protección de los bienes empresariales y en garantizar todas las transacciones empresariales legalmente realizadas. Igualmente procurará, entre otras, la reforma de la justicia para que su administración se ejerza honesta y oportunamente.

Iván Cepeda, dada su vocación democrática y por la paz, garantizará las libertades públicas, actuará de acuerdo con la normatividad legal y constitucional vigente, al derecho internacional y al derecho internacional humanitario; y dada su honestidad sin tacha, su compromiso con la paz nacional y mundial, su defensa irrestricta de los derechos humanos, se la jugará con todo para cumplir lo que promete y lo que el pueblo le demande.  

¿Puede una persona sensata, un poco atenta y con un mínimo de cultura, genuinas religiosidad y moralidad pensar que el programa de Iván Cepeda y su realización no interpreta el anhelo históricamente sentido de luchar para que Colombia sea un país mejor?  

Por eso sostengo que votar por el tigre es un acto inmoral e irresponsable con el país. La misma jerarquía de la Iglesia católica colombiana ha advertido del peligro de apoyar programa distinto a la consecución de la paz, la protección de la vida y la defensa de los derechos humanos; y tres expresidentes alarmados por el mismo peligro se han adherido a la campana de Iván Cepeda.

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